Si la primera edición del Pride de Tarragona fue el momento de abrir una puerta, la segunda edición, celebrada en 2025, representó algo igualmente importante: la consolidación de un proyecto que ya forma parte de la agenda de la ciudad.
Después del impacto de la primera edición, el reto era diferente. Ya no se trataba únicamente de demostrar que Tarragona podía tener su propio Pride. Ahora el objetivo era consolidarlo, hacerlo crecer y reforzar su identidad como un espacio de celebración, visibilidad y reivindicación para toda la ciudad.
Desde Quimeras, junto con Agencia Respira, volvimos a asumir el proyecto con la misma filosofía que el año anterior. Aunque cada agencia mantenía sus responsabilidades —Quimeras en el ámbito de la comunicación y Respira en la producción— el trabajo volvió a desarrollarse como un proyecto compartido, donde ambos equipos pusimos en común recursos, ideas y talento para que el Pride siguiera evolucionando.
De nuevo tuve la oportunidad de liderar el proyecto junto a José Mola, de Respira. La experiencia del año anterior nos permitió trabajar con mayor perspectiva, consolidar metodologías de trabajo y plantear nuevas acciones que ayudaran a ampliar el alcance del evento.
El Pride Tarragona 2025 se celebró el 14 de junio, manteniendo el lema que ya había definido su identidad desde el inicio: “L’Orgull és nostre”, un mensaje claro que reivindica que el orgullo pertenece a toda la ciudad.
La Plaça Corsini volvió a convertirse en el epicentro de la celebración, con actividades culturales, actuaciones, espacios participativos y una jornada pensada para combinar fiesta y reivindicación. La programación volvió a demostrar que el Pride no es solo un evento festivo, sino también un espacio para la reflexión, el encuentro y la visibilidad de las realidades diversas.
Uno de los aspectos que más creció en esta segunda edición fue el trabajo comunicativo. Se desarrolló un plan de comunicación completo, con presencia en medios, contenidos digitales, campañas en redes sociales y una amplia producción de materiales gráficos y audiovisuales para el evento.
La difusión incluyó medios locales, programas de radio, prensa digital y plataformas especializadas, lo que permitió ampliar el impacto del Pride más allá de la propia jornada del evento.
También se reforzó la presencia en redes sociales, con una estrategia basada en contenido dinámico, participación ciudadana y acciones de calle protagonizadas por figuras del propio Pride que ayudaron a acercar el evento al día a día de la ciudad.
Todo ello contribuyó a algo que para nosotros era esencial: convertir el Pride en un proyecto vivo durante semanas, no solo durante un día.
Como en la primera edición, nada de esto habría sido posible sin el trabajo de un equipo comprometido. El proyecto volvió a contar con la implicación de profesionales que asumieron diferentes responsabilidades y que, con su dedicación, hicieron posible que el Pride siguiera creciendo.
También volvió a ser fundamental la colaboración del Área de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Tarragona, liderada por Cecilia Mangini, junto con el trabajo constante de Montse García, que desde el ámbito institucional ayudaron a consolidar el Pride como un proyecto de ciudad.
Mirando el conjunto del proyecto, la segunda edición confirmó algo que intuíamos desde el principio: el Pride de Tarragona había llegado para quedarse.
Para mí, personalmente, sigue siendo un orgullo poder formar parte de iniciativas que acaban convirtiéndose en momentos importantes dentro de la vida colectiva de la ciudad. A lo largo de mi trayectoria he tenido la suerte de participar en proyectos que, con el tiempo, han adquirido un significado especial para Tarragona. Uno de ellos fue la Gala Drag Queen del Carnaval, que impulsamos en 2005 y que hoy forma parte del imaginario festivo del carnaval tarraconense.
Y ahora, desde 2024, también tengo el privilegio de contribuir al crecimiento de la gran fiesta de la diversidad de la ciudad: el Pride de Tarragona, que año tras año sigue consolidándose bajo un lema que ya sentimos como propio: “L’Orgull és nostre”.
Porque cuando un evento conecta con su ciudad, deja de ser solo un proyecto.
Se convierte en parte de su identidad.
Fotos: https://www.flickr.com/photos/pridetarragona/albums/
