Tengo el honor de haber formado parte, a lo largo de mi trayectoria, de dos iniciativas que con el tiempo se han convertido en algo diferente dentro de la vida de la ciudad. En 2005 participé en la puesta en marcha de la Gala Drag Queen del Carnaval de Tarragona, un evento que con los años se consolidó como uno de los momentos más esperados del carnaval tarraconense. Y ahora, desde 2024, he tenido la oportunidad de contribuir también al nacimiento de la gran fiesta de la diversidad de la ciudad: el Pride de Tarragona, con un lema que resume perfectamente su espíritu: “L’Orgull és nostre”.
Hay proyectos que nacen con una responsabilidad especial. El Pride de Tarragona era uno de ellos. No se trataba solo de organizar un evento más en el calendario cultural de la ciudad. Era la primera vez que Tarragona celebraba su propio Pride, y eso significaba abrir una puerta nueva: una oportunidad para reivindicar, celebrar y visibilizar la diversidad desde la propia ciudad.
Cuando desde Quimeras decidimos presentarnos al concurso público, sabíamos que estábamos ante un reto importante.
Una vez adjudicado el proyecto, la distribución de responsabilidades era clara sobre el papel: Quimeras asumiría la parte comunicativa y Respira la producción del evento. Pero muy pronto entendimos que el éxito pasaba por trabajar como un solo equipo. Y así lo hicimos. Ambas agencias pusimos sobre la mesa nuestros recursos, nuestras ideas y, sobre todo, el talento de nuestros equipos para construir algo que estuviera a la altura de lo que Tarragona merecía.
Tuve la suerte de liderar el proyecto junto a José Mola, de Respira. Desde el primer momento compartimos una misma manera de entender el trabajo: planificación, coordinación constante y mucha implicación personal. Cuando se organiza un evento de ciudad, cada detalle cuenta.
Detrás del Pride hubo un equipo extraordinario formado por Jesús Bielsa, Ari Lucena, Marc Granell y Lledó Domingo, profesionales que asumieron diferentes responsabilidades y que hicieron posible que todo funcionara. Como siempre ocurre en este tipo de proyectos, el resultado final es la suma del trabajo de muchas personas.
A ese equipo hay que añadir la colaboración imprescindible del Área de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Tarragona, liderada por la concejala Cecilia Mangini y con el trabajo constante de Montse García. Desde el primer momento entendieron que el Pride debía ser un proyecto de ciudad y facilitaron que la coordinación institucional fuera fluida.
Desde el punto de vista comunicativo, el reto era claro: dar identidad a un evento que nacía por primera vez. Diseñamos una marca y una línea gráfica inspirada en la propia ciudad, en elementos de su escudo y en formas que transmitieran diversidad, acogida y entusiasmo. La imagen debía ser adaptable a múltiples soportes y capaz de consolidarse en futuras ediciones.
A partir de ahí desarrollamos todo el ecosistema comunicativo del evento: cartelería, programa, soportes promocionales, presencia en medios, redes sociales, contenidos audiovisuales y una página web propia. Todo debía contribuir a un mismo objetivo: hacer del Pride Tarragona un evento visible, participativo y abierto a toda la ciudadanía.
Y llegó el día.
La plaza Corsini se llenó de gente durante toda la jornada. Actividades, música, reivindicación, artistas, entidades y ciudadanos compartiendo un espacio que, durante unas horas, simbolizó algo más que una celebración: representó la capacidad de una ciudad para avanzar y para reconocerse en la diversidad.
Las cifras de comunicación confirmaron que el evento había despertado interés y participación. La campaña en redes sociales superó las 300.000 impresiones y movilizó miles de interacciones, señal de que el Pride había conseguido conectar con el público desde el primer momento.
Pero más allá de los datos, lo importante fue la sensación colectiva que quedó al final del día. La primera edición del Pride de Tarragona superó las expectativas. No solo por la asistencia o la repercusión mediática, sino porque consiguió algo mucho más importante: consolidar una base sólida para que el evento tenga continuidad en los próximos años.
Para mí, como profesional de la comunicación, fue un proyecto especialmente significativo. No todos los días tienes la oportunidad de contribuir a poner en marcha algo que forma parte de la historia reciente de tu ciudad.
Y, como ocurre siempre en los proyectos que realmente valen la pena, el éxito no fue de una sola persona ni de una sola empresa. Fue el resultado de un trabajo conjunto entre instituciones, profesionales y equipos que creyeron en la idea desde el primer día.
El Pride de Tarragona nació en 2024.
Y tengo la sensación de que solo acabábamos de empezar.
Web resum: https://pridetarragona.com/
Fotos: https://www.flickr.com/photos/pridetarragona/albums/
